Había una vez en un pueblo muy lejano llamado feliz día , un niño que desde que cumplió los 4 años, siempre pensaba lo mismo, quiero ser de mayor uno de los helados, todos pensaban que era broma pero no .
Pasó el tiempo y cuanto Sipilo cumplió la mayoría de edad, fundó una empresa de helados, todo iba muy bien de momento pero todo se fue poniendo peor, no iban los clientes, fue tal que creían que tenía que cerrar.
Un día se le ocurrió a el que podía ir de pueblo en pueblo a buscar clientes, porque siempre preguntaba cuando era pequeño, al de los helados.
- ¿A qué vas de en pueblo en pueblo?
Y siempre le decían lo mismo si nosotros nos dedicamos a esto y pues es la profesión que hemos elegido.
Por eso cogió la furgoneta de los helados y se fue de pueblo en pueblo, por fin consiguió sacar beneficio y saco un poco de dinerillo y se pudo ir a su pueblo, a vivir como el quería,.
Pero algo se le puso entre medias se había enamorado de una chica que había conocido trabajando, le dijo que si quería ir y ella pues le quería y le dijo:
-Bueno, pero vendré de vez en cuando por aquí a visitar a mi familia.
El acepto porque quería mucho a ella, cuando volvió a su pueblo todos los recibieron con los brazos abiertos.
Cuando llevaban, hay una temporada, le dijo Sipilo a ella:
- ¿Te quieres casar conmigo?
Ella le respondió:
- Si quiero.
Pocos días después se celebró la boda, por ahí se va diciendo que siguen los dos y que han tenido unos cuantos hijos.